miércoles, 1 de mayo de 2013

La retórica visual

La imagen es uno de los componentes habituales de nuestro entorno cotidiano. Allí donde vamos encontramos imágenes de todo tipo, colores, formas, tamaños, etc. Se ha convertido en una herramienta de comunicación y expresión de ideas y opiniones muy útil. Pero, ¿por qué existe tanta diversidad entre unas y otras?

La imagen se puede decir que es al lenguaje visual como la palabra al lenguaje escrito. Del mismo modo que un texto expositivo es distinto de uno narrativo, poético o dramático, unas imágenes son diferentes respecto a otras.

Lo que diferencia un tipo de texto de otro es el lenguaje que utiliza, el contenido, la forma, las herramientas, estrategias o técnicas que han sido utilizadas para su composición. No percibimos del mismo modo un mensaje que ha sido escrito de forma poética, con un lenguaje artístico, empleando expresiones que esconden algo bajo las palabras, que requiere ir más allá de lo puramente literario para poder acceder al mensaje que realmente nos está intentando transmitir, que un mensaje redactado técnicamente para un público concreto especializado en el tema. La base de todo ello es lo que denominamos retórica y los instrumentos de que se sirve son los recursos o figuras retóricas.

Podemos definir la retórica como “el arte de utilizar el habla para persuadir, influir o agradar”. Tiene la finalidad de convencer al lector de que aquello que dice es lo correcto y lo que tenemos que seguir y hacer.

Las estrategias persuasivas que utiliza son los recursos retóricos: “figuras o tropos literarios que emplea la poesía para crear representaciones o imágenes con un sentido figurado, no denotativo”.

Pues bien, todo esto se puede llevar a la imagen (retórica visual). La publicidad hace uso de recursos expresivos y retóricos para ampliar su poder comunicativo y atraer nuestra atención. Utiliza estos recursos con el objetivo de convencer a los consumidores para que compren un determinado producto o se comporten de una determinada manera. El mensaje se potencia cuando se le permite al receptor asumir una posición activa.

Según María Acaso, la retórica es “el sistema que se emplea para transmitir un sentido distinto del que propiamente le corresponde a un concepto, existiendo entre el sentido distinto y el propio alguna conexión, correspondencia o semejanza”.

Del mismo modo, afirma que la retórica visual es “la herramienta de organización que se utiliza para interconectar los distintos significados de los componentes del producto visual”. Según ella, este tipo de retórica es la sintaxis del discurso connotativo.

En esta misma línea, podemos decir que existe un uso denotativo y un uso connotativo de las imágenes. Vamos a analizar cada uno de ellos:

·         Denotativo: se define como lo objetivo, lo consciente.
Consiste en enumerar y describir los elementos de la imagen sin ninguna influencia valorativa o cultural. Se observa la totalidad de la imagen, describiendo lo que se ve a nivel formal, es decir, aspectos como el color, la forma, el tamaño, etc. Esto permite al receptor adaptarse de la forma más literal a lo que muestra el emisor. Con ello se consigue que la interpretación de la imagen sea semejante entre diferentes espectadores.












 
·         Connotativo: se define como lo subjetivo, lo inconsciente.
La solución de esta interpretación tiene que ver con la experiencia del sujeto y su contexto particular. Se examinan los significados que incluyen los elementos que componen la imagen, a qué público va dirigido, qué mensaje pretende trasmitir, etc. Esto hace que cada espectador entienda e interprete la imagen y los elementos que la componen de forma distinta.
 
 






















Como hemos visto, la imagen muchas veces es utilizada con una intención que nosotros no percibimos. Por ello, debemos estar atentos y descubrir cuál es realmente el mensaje que nos están queriendo transmitir. 

Bibliografía
 
 

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